Ayuthaya, trayecto en mototaxi y restaurante The Deck (13/14) | Coleccionando Imanes

Ayuthaya, trayecto en mototaxi y restaurante The Deck (13/14)

Tailandia, 16 de julio (lunes, penúltimo día, snif snif) de 2012.

Nos hemos tomado con tanta calma eso de levantarnos, que hemos perdido el tren que teníamos pensado. Calculé 30 minutos BTS + Metro... y me confundí.



Asi que nos ha tocado coger el siguiente, que salía a las 10:50 y solo tenía segunda clase, 315 thb cada una. Pregunté horarios de vuelta y me cargaron de papeles, en el cual no venia el de las 15:30 que quería coger yo para volver (lo vi en internet), asi que volví a preguntar y me dijeron que sí, que ese tren también existe, aunque no venga en los papeles.



A las 10:30 nos acercamos al tren. Es un tren antiguo antiguo, diesel, el primer escalón a la altura de las rodillas. Hacemos fotos y subimos. 




Por dentro es eso, viejo, y está algo sucio, pero los asientos son confortables, reclinables y numerados. Nos sentamos en nuestro sitio, foto por aquí, foto por allá, tiene aire acondicionado y splasssshh! Están lavando las ventanas por fuera! Con una fregona y luego con la manguera para aclararlas. Interesante…


Salimos puntuales y a los 10 minutos nos dan un taper con comida y un vaso de agua con hielo (que no pruebo por si acaso).

Una hora y 25 minutos después llegamos a Ayuthaya. Yo calculaba que sería esa la parada, y justo, 1 minuto antes de parar pasa la azafata avisándonos de que teníamos que bajar ahí.

Llegamos y según mis indicaciones, había que salir de la estación, caminar 200 metros en línea recta, llegar al rio y pagar 4 thb para cruzar en un trasbordador

Después de llegar y pagar, bajamos a una plataforma de dudosa flotabilidad rodeada de neumáticos viejos. Y de enfrente, pero un poco más hacia la derecha, viene una barca que se empotra contra los neumáticos y sin atarle ni cuerda ni nada, la gente va saltando de la barca a la plataforma. Y luego en sentido inverso, asi que nos toca saltar. Entramos y nos sentamos. Al lado del motor, y debajo del motor, el suelo lleno de agua. Bueno, es un trayecto corto, ya sería mala suerte que nos ahogáramos aquí.

Bajamos, caminamos un poco y vemos 3 tuktuks. Uno de los conductores nos llama. Yo tenía un precio de 100 o 200 thb por hora, y queríamos dos horas. Nos ofrece 400. Nonono, 200 pro 2 horas. Regateo va y regateo viene, lo dejamos en 250 por dos horas, only temples, no shopping.



Llegamos al primer templo y pagamos por entrar, 50 thb. Tiene pinta de haber sido más grandioso que los de Sukhothai (estos son también ruinas, de hecho los quemaron el “enemy” hace unos 200 o 300 años), pero están mucho más derruidos y mal cuidados. Vamos en modo express, así que foto foto foto. Salimos, vamos al de al lado. El tuktukero sale del tuktuk y nos pide la cámara para hacernos unas fotos. Aceptamos. Entre foto y foto nos suelta un “i photo you and then you tip me!”. Ay que listo, están a la que saltan! 




Nos dice que en esa “torre” de ahí, tenemos que “first up, then down!”. Eeeeh…. Vale? Pues nada, damos vueltas, hacemos fotos y subimos a la torre esa por una escalera que había en un lateral. Cuando llegamos arriba vemos una escalera en el centro superempinada (otra escala) que bajaba hacia las profundidades de la tierra (o más allá). Nos organizamos para que baje una en lo que la otra hace guardia para que no baje nadie más (porque no entra nadie más) o para dar la alarma en el caso en que algún monstruo tailandés espere al fondo. Me gritan desde las profundidades que baje, que merece la pena, aunque no caben más de dos personas. Y, efectivamente. Abajo hay una capillita pequeñísima, 2x2, y todos los frescos que se conservan de la época, las pinturas con los budas. Una pasada.


Al siguiente templo! Este eran 2x1. A la derecha un recinto con 3 chedis reconstruidos, y mas ruinas. Y enfrente un templo “nuevo” con un buda dorado muy grande ahí sentado.


Acabamos y le decimos al tuktukero que nos lleve a la estación (pasando de recruzar el rio). Nos negocia 50 thb más por llevarnos. Aaaanda y vamos, que por 1’20 euros no me como yo la cabeza.


Nos deja en la puerta de la estación, entramos, y eran las 14:30. El tren q tenía mirado yo era a las 15:30, pero había leído ya que a veces los trenes vienen con retraso… y justo. Pregunto “next train to bkk?”. “In ten minutes”. Era el de las 13:28, q llegaba una hora tarde!! Cogemos los billetes y salimos. Andén 3 pone. Miro y eso no hay ni bordillo ni nada, solo un revoltijo de vías por encima de la tierra a la altura del suelo normal y corriente, y entre ellas, tablones de madera de la misma altura que las vías. Es broma no....

Me acerco a un hombre uniformado con pinta de trabajar en la estación y le pregunto. Le enseño mi billete y señalo a donde pone “platform 3”. Y me dice “three”. Y señala a esos tablones de madera q están en medio de las vías. “There????”. “yes, yes. One, two, three”. Pero qué dice usted, si no veo ni el tres, son todas iguales y revueltas y no… “in this red thing?” (porque vi como un bolo rojo q salía de entre las tablas). “go go!”. Ok, miro a ambos lados, paso a la primera zona de tablas, me giro y miro al tio…  y me hace una señal de “más allá más allá!”. Vuelvo a mirar a los lados y paso a la otra zona. Le miro de nuevo “go go!!”. Que me vaya más para allá. Pego otro salto al otro lado. Le miro. Me hace el gesto de “ok” con la mano. Y yo se lo devuelvo. Ajá. Pues ahí en medio de dos vías estamos……. 




Y justo, al poco llega el tren. Un tren mil veces más antiguo que el anterior, este era tercera clase (y por eso nos costó 50 ctmos de euro el billete) , asientos sin numerar, las ventanas abiertas porque no hay aire acondicionado, solo unos ventiladores de los que se ponen normales en vertical, pero colgados del techo. Asientos de plástico…. Pero tienen su encanto. Pasó una señora fregando el suelo, otro con un cubo lleno de hielo vendiendo bebidas (el vagón restaurante)… entretenido.

A eso de las 16 llegamos a la estación, y 30 minutos después al hotel (si ya sabía yo que ese trayecto no llevaba tanto tiempo!).

Momento para pillar un perrito en el siete once (7 eleven), comer y descansar.

Teníamos una reserva en The Deck, un restaurante enfrente del Wat Arun, a las 19:30. Calculamos llegar en media hora. Pasamos por la recepción para que nos escriban el nombre de la calle en tailandés. Paramos un taxi, me dice que sí que me pone el meter (el taxímetro), le digo dónde vamos, y me dice “nonono, trafic jam, nonono”. Y nos echa del taxi. Que hay mucho atasco (increíble cómo estaba la calle la verdad), y que no nos lleva. Pufpuf, nos quedamos sin tiempo, vamos a llegar tarde, son casi y 10. Un tuktuk. Para. Le decimos dónde. Nos pide 10 euros. 10 euros!! 100 thb le damos. Dice q no. 300. 100. Que no. Y entonces, feliz idea del 2012: y si cogemos una mototaxi?

Venga hombre, si no somos de moto.... pero me descuido 15 segundos y veo una mototaxista sonriente parado a mi lado. Le digo un "ui nonono, si somos dos personas", y antes de terminar la frase, veo parado a un segundo mototaxista al lado. Bueno.... Le digo donde vamos. Un poco de regateo por aqui y otro poco por allá. Al final 150 thb por moto. Cada una nos montamos en una moto, a mi no me dan ni casco... Avanzamos en el atasco del semáforo como que 10 coches, y el tío se pasa el semáforo en rojo para hacer un giro de 180 grados. Esto promete.

En los 30 minutos que ha durado el recorrido, en el que la moto solo ha parado 3 veces (y en una de las veces que para, se gira a darme conversación el hombre y me pregunta que si soy de la India.), he pasado por varias fases

La primera, cuando el giro, ha sido el “cómo leches he acabado montada en una de estas??”. 
La segunda, la fase de risa histérica, de “podría ponerme a reir ahora de nervios o por no llorar o por diosdiosdios el coche que se le come!! Frena chaval, STOPPPP”. 
Después por la de “cierra la boca que entran bichos”. 
La de “anda que me caigo ahora y sin casco no me salva ni dios, pero no lo pienses, que esta gente se dedica a esto”. 
Y finalmente la de “mete bien las rodillas cuando pase entre coches que todavía las dejas ahí”. 

Qué mezcla de sensaciones.

Y finalmente, nos deja en el Wat Pho. Les pagamos, y cada uno a su casa.

Se lo han pasado ellos mejor que nosotras.

De ahí, con el cachondeo de las motos, a buscar el restaurante. Que está en un callejón al fondo, pensé que no lo encontrábamos. Llegamos 15 minutos tarde, y gracias a las motos que fueron rápidas. 

El restaurante nos lo dan en la planta baja, que sí, se ve el Wat pero había unas barcas en todo el medio que nos tapaban una parte… cenamos y luego subimos a hacer fotos. Y el plan era decir que nos llamaran a un taxi, pero justo cuando salíamos había un taxi que estaba dejando a gente a la puerta del restaurante, así que lo pillamos. 

Con meter, 100 thb. Por cierto. El taxi tenía una tele en el lugar donde suele venir el ordenador de a bordo incorporado. Y estaba viendo la telenovela el tío mientras conducía. Aunque bueno. El conductor de la moto mía iba mandando sms, así que….


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