Jueves 13 de Julio de 2017

Hoy es nuestro último día por tierras ceilandesas con Hanza.

Aunque no voy a entrar en detalles, la conversación de hoy del coche me hace pensar. Supongo que habréis oído hablar de los "Tigres tamiles", un movimiento separatista de Sri Lanka. Han estado en guerra muchos años, finalizando la guerra civil en 1990, aunque posteriormente los "tamiles" han seguido dando bastantes problemas (y de hecho ahora el panorama es poco alentador).
De Mirissa a Negombo
Los famosos pescadores zancudos, que si te paras te piden dinero por la foto

Me atrevo a preguntarle a Hanza por esos enfrentamientos, por esa época de guerra. Yo he oído a mis abuelos hablar de la Guerra Civil española (que la vivieron), y sobretodo de la desolación que vino después.

Pero no es lo mismo oírselo a tu abuela, que parece que era "otra época", que a una persona que tiene tu edad... es inevitable comparar infancias.

En fin.


Granja de tortugas


Conduciendo y conduciendo pasamos por una granja de tortugas, de esas en las que cuidan los huevos hasta que eclosionan, y también de tortugas que por su mal estado (sin una pata por ejemplo, debido a pesca agresiva) no pueden volver al mar.
Tortugas en Sri Lanka

La visita nos cuesta 500 rupias a cada uno y la verdad es que me encanta. Son tan monas... (aparte de que me parece que hacen una buena labor con estos animales)


Fuerte de Galle

La siguiente parada es Galle, una ciudad muy orientada al turismo, con un fuerte... o lo que queda de él.
Fuerte de Galle

Este fuerte fue lo que impidió que la ciudad fuera arrasada por el tsunami en 2004.

El fuerte, que es gratuito, se deja ver, pero no mata de emoción.

Paseamos un poco por la ciudad, que había leído que era muy bonita y... bueno. No le dedicamos mucho tiempo. No sé si a estas alturas estamos cansados o saturados.

Poco más nos queda por hacer.
Galle, Sri Lanka

Conducimos por una larga autovía que sí se convierte en monótona esta vez. Tres horas, hasta que llegamos a Negombo.

Ahí comemos con Hanza de nuevo, en el mismo restaurante donde comimos el primer día. Un poco más adelante hay una tienda de souvenirs donde hacemos nuestras últimas compras (a buen precio).

Nos despedimos de nuestro conductor, dejándole una generosa propina (el 15%), y prometemos regresar algún día.

La verdad es que Sri Lanka me ha gustado más de lo que esperaba. Venía pensando que los monumentos iban a ser más de lo que ya había visto en otros viajes (estupas en Myanmar, ruinas en Ayuthaya) y un poco de naturaleza, que confieso que no me apasiona especialmente, y sin embargo todo ha superado mis expectativas.

Una nueva parte del viaje nos aguarda... "stay tunned", que dicen los ingleses ;).

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